{
Apretado el corazón,
eterno es ya mi lamento,
de mi destino, el hilado,
pendiente del filamento.
Las lágrimas ya no puedo
dejar correr a destajo,
desbarata la humedad,
la calidad del trabajo.
Cada santa plana capa
pesa ya sobre mis hombros,
en ciernes cuelga extrusada,
descansando sobre apoyos.
El overjan desprendido,
al noventa y tres porciento,
y el extusor bloqueado,
maldito sea el filamento.
}
